Alcoholismo y recuperación – Historia de Daniel Andrés

Hola a todos,

Después de más de un año de silencio, y por solicitud del público he decidido continuar con este espacio de difusión de información sobre adicciones. En el día de hoy les traigo el testimonio de Daniel Andrés, un alcohólico que ha querido compartir algo de su percepción de lo que es el alcoholismo y la recuperación. Dejémos que sea él quien hable:

Mi nombre es Daniel Andrés y soy un alcohólico en recuperación. Ya llevo siete años de abstención continua, pero todavía valoro cada día de abstención que mi Poder Superior como yo lo concibo, me regala. Cuando llega alguien al grupo después de una recaída, yo toco madera y le agradezco a Dios no ser esa persona; porque no hay historias placenteras. Algunas son chistosas pero desde el punto de vista del humor negro que tenemos los alcohólicos. Nos reímos de nuestro propio sufrimiento y miseria, para de alguna manera hacerlos más tolerables. Por ejemplo, ayer llegó un hombre contando que la esposa le pidió la separación de bienes porque no quería que él se la llevara a la ruina con sus locuras. Él le contestó, “Querrás decir separación de males, pues lo único que tenemos es deudas, obligaciones, cosas viejas y dañadas, y ropa raída”.

Por eso valoro mi abstención. Porque si no fuera por ella, estaría peor.

Yo no he sido juicioso con el programa. He sido juicioso con la abstención. Pero cada día me doy cuenta de que esta enfermedad no es el trago. Si el problema fuera el trago, hace siete años estaría recuperado. Pero el problema es mi cabeza torcida. Es como si yo tuviera una discapacidad, pero del alma… y tengo que aprender a caminar derecho por el mundo, pero con la cabeza torcida; no lo suficientemente torcida como para que me metan al manicomio, pero tampoco lo suficientemente derecha como para andar por ahí solo y sin problemas. Por eso, cada vez estoy más convencido de que soy un alcohólico, a pesar de que acumulo más y más tiempo de abstención.

La gente piensa que decir que uno es alcohólico va en contra de la programación neurolingüística, El Secreto y todo ese poco de vainas que dicen los libros de autoayuda. Que al decirlo, uno está atrayendo el alcoholismo a su vida. A veces me dicen, “No diga que ES alcohólico… Diga que ERA alcohólico”. Pero en el lenguaje de recuperación no lo vemos de esa manera. Yo digo con toda la tranquilidad que ERAborracho y que ya NO SOY borracho. ¡Hace mucho tiempo NO SOY un borracho!

Sin embargo, alcohólico sí soy, entendiendo alcohólico como una persona que no puede beber alcohol porque si lo hace, puede terminar en un hospital, o en la tumba. Es como los diabéticos. La gente no anda por ahí diciéndoles, “no diga que es diabético. Eso atrae la enfermedad. Diga que ERA diabético porque usted ya no come azúcar y no ha vuelto a caer en un coma diabético”. Al diabético sí no le dicen nada… ¿No? En cambio a los pobres alcohólicos nos tienen secos con eso de los mensajes subliminales que nos enviamos a nosotros mismos y todo eso.

Bueno… volviendo al tema, mi enfermedad no es el alcohol. Mi enfermedad está en la cabeza, o en el alma o algo así. Por ejemplo, cada día me doy más cuenta de que cuando estoy solo, es cuando más mal acompañado estoy… porque me digo a mí mismo cosas que me terminan metiendo en problemas.

Hace unos meses estaba cansado de la monotonía de mi vida y en vez de cambiar de trabajo, asumir nuevas responsabilidades o meterme a aprender inglés, me conseguí una novia. Lo cual no tendría nada de malo si no fuera casado. El problema es que ese tipo de situaciones me ponen muy mal con mi esposa. ¡A cualquiera!

Ahora sufro de pensar en el dolor que le causé a la persona que más quiero en el mundo, debido a mi propia inconsciencia y a la ingobernabilidad de mi vida.

Sólo espero, continuar con mi abstinencia y poco a poco irme liberando de estas grietas en el carácter, que eran las que me llevaban a beber y ahora me llevan a vivir mal sin beber. Lo que me da esperanza es ver a los compañeros que llevan más tiempo en el programa y que sí lo han hecho con juicio, y que tienen unas vidas felices. Los veo con dinero o sin dinero, superando situaciones difíciles o gozando un momento de buena fortuna, pero siempre abstemios y con ese brillo de esperanza y felicidad en los ojos, y esa actitud de tomar lo mejor de lo que la vida les pone en el camino a cada momento.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s