Un día con un adicto al sexo

Hola Amigos,

 

Julián es uno de mis discípulos de coaching. Lleva unos once meses luchando contra su adicción al
sexo. Actualmente está muy bien, lleva una vida productiva; siente que ha encontrado su misión en la vida, pues con su trabajo actual ayuda a otros a salir del encierro, la ansiedad y la depresión en que quedan sumergidos cuando quedan sin trabajo (sentimientos que el conoce de sobra); está comenzando una
relación sentimental, que aunque le ha traído problemas, ha sido una
confrontación consigo mismo, que ahora ve como una oportunidad de crecer y un
proceso de aprendizaje para ser mejor.

Julián insistió en compartir a través del blog “Adicciones
del nuevo milenio” éste, su primer ejercicio en el coaching, esperando que pueda ayudar a otros adictos que aún están
sufriendo.

Este es un ejercicio que le ayudó a tomar conciencia de su
problemática. Con el ejercicio descubrió que su problema no era solamente el apetito sexual desaforado, que fue su motivo
inicial de consulta, sino la postergación compulsiva, el miedo al mundo y a la
gente, la negatividad y el odio hacia sí mismo.

 

Esperamos que les ayude a algunos en su proceso,

 

Ramiro Calderón

Autor de “Un Favor Antes de Morir” – La primera novela que aborda con profundidad el tema de las adicciones del nuevo milenio (http://unfavorantesdemorir.wordpress.com)

Si necesitas ayuda, puedes escribirme a calderon.ramiro@gmail.com o contactarme en https://ramirocalderon.wordpress.com/coaching/

_______________________________

 

Es lunes en la mañana.

Me quiero morir.

No quiero llamar a mis clientes, ni prospectar a ningún
cliente potencial. Tengo poco trabajo pero estoy colgado. Me voy a morir de
hambre.

Ha pasado una hora desde que me desperté y no me he podido
levantar de esta maldita cama.

Lo primero que hice cuando me desperté fue comenzar a
acariciar mis genitales; es lo primero que hago todos los días.

Ya me he masturbado dos veces.

Mientras me masturbo me siento bien. Cuando tengo un orgasmo
me siento en las nubes. Pero quince minutos después del orgasmo, vuelve otra
vez esa sensación de vacío y soledad… de muerte… de impotencia ante la vida y
los demás.

 

 

Finalmente me levanté y me bañé.

Esta soledad me va a matar. Soy el hombre más solo e
incomprendido del mundo. Bueno… probablemente no lo soy, pero me siento como si lo fuera.

En la ducha me masturbé otra vez. Normalmente no me masturbo
tanto, pero creo que el lunes es un día especial. Es el día en que más se me
alborota la negatividad.

Dicen que cada día es un regalo… pues no quiero ese regalo.
Odio los lunes. Quisiera no despertarme un lunes. Alguna vez leí que el lunes
es el día en el que estadísticamente ocurren la mayor cantidad de suicidios. No
sé si será cierto, pero lo único que sí sé es que lo más probable es que el día
de mi suicidio (si algún día tengo el valor de acabar con mi vida), va a ser un lunes.

Espero poder dejar esto muy pronto. Si no puedo vivir sin
sexo y tampoco de esta forma como estoy viviendo, es probable que no lo pueda
dejar… y simplemente no pueda vivir más.

 

 

Ya desayuné y estoy listo frente al computador.

Estoy levantado desde las seis de la mañana y ya son las
nueve y treinta.

Siento terror de comenzar a trabajar. No sé por dónde
comenzar.

Tengo tantas cosas urgentes y requerimientos para realizar,
cómo poner en orden mis ideas.

Bueno… estoy perdiendo mucho tiempo escribiendo. Creo que ya
habría empezado si no estuviera escribiendo. Me siento preso. Este ejercicio
que me puso mi coach me sabe a m… Dice que es para entrar en contacto conmigo
mismo y mis sentimientos, pero yo creo que es para que pierda más tiempo del
que normalmente pierdo.

Ya voy a dejar de escribir, voy a comenzar a trabajar. Uno,
dos y…

 

 

Son las once de la mañana. Comencé a leer mi correo
electrónico, y luego, sin saber cómo ni cuándo, llevo más de hora y media
viendo pornografía.

No he podido comenzar a trabajar. ¡Maldito sea el día en que
perdí mi trabajo!

Desde que trabajo en la casa, se me exacerbó este problema.
En la oficina tenía que cuidarme de que no me vieran, tenía reuniones, en fin,
casi no tenía oportunidad de ver porno.

Ahora que supuestamente estoy viviendo el sueño de trabajar
desde casa, el sueño de tener mi propio horario, el sueño de no tener jefe,
entonces no le veo sentido a mi trabajo, ni a mi vida, ni a nada.

Cualquier otro trabajo es mejor que el de desarrollador de
software. Todo el tiempo le están haciendo a uno pedidos urgentes. No sé por
qué no planifican por qué no me envían los requerimientos con quince días de
antelación… ¡No! Siempre le mandan a uno el requerimiento urgente para entregar
mañana.

Ahora vivo con estrés… cuando no tengo trabajo, me da
ansiedad, creo que me voy a morir de hambre y no hago sino pedirle a Dios que
me mande algo de trabajo… y cuando tengo trabajo, siempre es urgente y me
aplasta la ansiedad; entonces no hago sino pedirle a Dios que me libere de esta
esclavitud.

 

 

Timbró el teléfono. Era mi cliente. No he hecho nada. No le
contesté y ahora me siento peor. No sé qué le voy a decir. Se me va a salir el
corazón del pecho.

 

 

 

 

No escribí más, porque me daba miedo interrumpir.

Trabajé sin pararme ni siquiera al baño durante seis horas y
saqué adelante el requerimiento que había quedado de entregar hace tres días.

Ahora tengo miedo de enfrentar a mi cliente. Debe estar que
me mata. No sé si llamarlo o esperar a que me llame… claro que si espero a que
me llame, puede ser peor.

Todo mi ser quiere salir corriendo, meterse debajo de las
cobijas, pretender que no ha pasado nada y levantarse mañana a vivir un nuevo
día y una nueva vida.

Pero estoy seguro de que mi cliente me va a venir a buscar
con un revólver si no lo llamo ya mismo.

Lo voy a llamar inmediatamente.

 

 

Después de entrar a ver porno durante otras dos horas,
finalmente llamé a mi cliente.

No fue tan terrible como me imaginé.

Me tocó matar a mi abuelita otra vez. Pobrecita mi abuelita.
Un día de estos, Dios me va a castigar por ser tan malo y falso.

Quedó de consignarme mañana. He logrado superar otro día de
esta miserable vida.

Esta miserable vida de encierro, soledad y conflictos.

Esta miserable vida de mujeres que me rechazan en el transmilenio diciéndome “¡Qué mira h…!”

Esta miserable vida de ansiedad, angustia y desesperación.

Espero que mañana sea otro día.

_______________________________________

Espera el próximo sábado a las 10:00 am, Un Poema

Ramiro Calderón

Autor de “Un Favor Antes de Morir” (Primera novela que aborda con profundidad el tema de las adicciones del nuevo milenio). Si deseas ayudar a un ser querido enviándole anónimamente la novela o cualquier otro libro sobre adicciones, puedes hacer click en el siguiente vínculo: http://bit.ly/Ayudaenviando

calderon.ramiro@gmail.com

https://ramirocalderon.wordpress.com/coaching/

 

Directorio de Grupos de Apoyo gratuitos o económicos para el tratamiento de adicciones convencionales y adicciones del nuevo milenio:

https://ramirocalderon.wordpress.com/coaching/directorio-grupos-de-apoyo/

Si deseas compartir tu opinión, experiencia, fortaleza o esperanza en el manejo de alguna adicción, siéntete libre de hacer un comentario al final de este Blog, escribiéndome al mail: calderon.ramiro@gmail.com o usando el formulario de contacto anónimo en https://ramirocalderon.wordpress.com/coaching/

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