Herramientas de Recuperación (Compartir) – Por Ramiro Calderón

¿Por qué el compartir puede ayudar a recuperarse de las
adicciones? ¿Qué lo hace tan efectivo en el tratamiento de comportamientos
compulsivos? ¿Cuál es el origen de esta herramienta terapéutica y pedagógica?

Te invito a leer el artículo a continuación para encontrar
la respuesta a estas y a muchas otras preguntas…

 

Ramiro Calderón

Autor de “Un Favor Antes de Morir”

calderon.ramiro@gmail.com

https://ramirocalderon.wordpress.com/coaching/

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Desde tiempos inmemoriales, la humanidad ha conocido la
herramienta de compartir o confesar los pecados, debilidades, o bajas pasiones,
para debilitarlas y sanar el alma.

Los antiguos griegos llamaban catarsis (κάθαρσις)
a la facultad de la tragedia griega de redimir (o “purificar”) al
espectador de sus propias bajas pasiones, al verlas proyectadas en los
personajes de la obra, y al permitirle ver el castigo merecido e inevitable de
éstas sin necesidad de experimentar dicho castigo en carne propia.

Al identificarse con los personajes e involucrarse en la
trama, el espectador experimenta dichas pasiones pero sin temor a sufrir los
efectos en la vida real; así, al final de la obra, se entenderá mejor a sí
mismo y no repetirá la cadena de decisiones que llevaron a los personajes a su
fatídico final.

Los cristianos han hablado también de la importancia del
arrepentimiento y el perdón en el proceso de cada uno para acercarse a Dios.

La Iglesia Católica ha institucionalizado el sacramento de la
confesión, por medio del cual, el individuo, después de un examen de
conciencia, hace un acto de contrición, se confiesa ante el sacerdote, luego
hace una penitencia y finalmente recibe el perdón.

A finales del siglo XXI, Joseph Breuer y Sigmund Freud,
fundadores del Psicoanálisis crearon el método catártico en psicoanálisis, que
consistía en provocar un efecto terapéutico a través de la descarga, mediante
la evocación, de emociones ligadas a hechos traumáticos del pasado.

Después de este breve recorrido histórico sobre esta
herramienta, llegamos a una tarde de 1935 en que se encontraron por primera vez
los dos fundadores de Alcohólicos Anónimos. Bill, era un corredor de bolsa de
Nueva York que estaba en un viaje de negocios en Akron (Ohio). La soledad lo
llevó a tener pensamientos acerca de beber un trago y decidió buscar a otro
alcohólico con quién hablar. Eran las 5 de la tarde, cuando le presentaron a Bob,
un médico alcohólico, quien le dijo que podría hablar con él solamente durante 15
minutos… La charla se extendió por horas. Finalmente, a las 11 de la noche, se
despidieron con el compromiso de reencontrarse. Mientras hablaban, la obsesión
por beber había desaparecido por arte de magia.

En los grupos de apoyo hay una frase conocida que dice: “Las
alegrías compartidas se multiplican, y los dolores se dividen”.

En las comunidades de doce pasos, se denomina “compartir” a hablar de uno mismo entregando a los demás su
experiencia, fortaleza y esperanza al trabajar sobre la problemática en
cuestión
.

De alguna manera, cuando una persona comparte en un espacio
seguro, sus debilidades, éstas terminan convirtiéndose en fortalezas.

Con su testimonio, Camila nos puede explicar lo que quiero
decir:

No sé cómo funcionan las reuniones en mí. Creo que por mi codependencia
y mi control, siempre andaba dando consejos y solucionando las vidas de otros.

En el grupo me dicen que me centre en mí. Que hable sobre mí. Entonces
sucede algo mágico. Cuando los demás hablan sobre ellos mismos, como estamos
trabajando sobre la misma problemática, me veo reflejada. Es como si me viera a
mí hablando de mí misma… Cuando siento el impulso de darles un consejo, me doy
cuenta de que es el consejo que debería darme a mí misma.

Por otro lado, hay quienes ya han hecho lo que quiero hacer, y me
cuentan cómo les ha ido.

Generalmente, cuando se dejan ganar de la enfermedad y hacen lo que sus
traumas y heridas les gritan al oído, les va mal. En cambio, cuando hacen lo
que sugiere el programa, les va bien.

Eso retroalimenta positivamente el deseo de seguir en el programa y de
hacer lo que éste me sugiere, en lugar de seguir haciendo lo que nunca me
funcionó.

Compartir en un espacio seguro también sirve para sentirse
aceptado, para crear un sentido de pertenencia, para dejar de sentirse solo e
incomprendido; Andrés nos puede dar una idea:

Para mí es mágico el poder hablar sin sentirme juzgado ni criticado.

Cuando hablo de mis resentimientos, mis miedos, mis dolores del pasado,
generalmente hay alguien que al final de la reunión se me acerca y me dice que
le sucede lo mismo, que se identifica plenamente conmigo.

Esa aceptación e identificación, trae como consecuencia un alivio
inmediato. El alivio de sentirse acompañado; de no sentirse loco, ni único en
el mundo.

Sobre el sentimiento hay que trabajar, para liberarse de él, pero es
mucho más fácil sacarlo a la luz en un entorno que te retroalimenta positivamente,
que en el mundo real donde te castigan por mostrar tus debilidades.

Además, al compartir nuestros problemas los podemos ver en
su verdadera dimensión. Dejan de ser gigantes superiores a nosotros que nos
gobiernan, para convertirse en problemas manejables. También, nos dan
esperanza. Por su parte, Catalina nos dice:

La verdadera fortaleza no está en la negación del los problemas. Está
en la posibilidad de verlos, aceptarlos, sacarlos a la luz y hacer algo por
solucionarlos.

Esa es la fortaleza que encuentro en los compartires.

De alguna manera, por el simple hecho de sacar a la luz eso que ha
estado gobernándome inconscientemente, lo debilito y ya deja de manejarme como
un títere.

Al dejar de engañarme a mí misma, termino haciendo uso de lo que
necesito para salir adelante.

Al compartir mi esperanza con otros, me doy más esperanza a mí misma.

Al compartir mi fortaleza con otros, me hago más fuerte y al compartir
mis debilidades, también me hago más fuerte.

Lo peor que puedo hacer por mí misma es vivir en el autoengaño; en la
negación. De esa manera le entrego el poder de mi vida a otra cosa para que me
maneje.

Lo mejor que puedo hacer por mí, es compartir y revertir ese ciclo
autodestructivo en el que me vi sumergida toda la vida.

________________________________________

Espera el próximo viernes a las

11:30 am, Leer

Ramiro Calderón

Autor de “Un Favor Antes de Morir”

calderon.ramiro@gmail.com

https://ramirocalderon.wordpress.com/coaching/

 

Directorio de
Grupos de Apoyo gratuitos o económicos para el tratamiento de adicciones
convencionales y adicciones del nuevo milenio:

https://ramirocalderon.wordpress.com/coaching/directorio-grupos-de-apoyo/

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al mail: calderon.ramiro@gmail.com
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