Síntomas de la subremuneración
*Tomado de Subremunerados Anónimos (SUBA)
Subremunerados Anónimos (SUBA) ha definido doce síntomas de subremuneración que nos ayudan a determinar si sufrimos de subremuneración compulsiva. Mientras trabajamos el programa, vemos crecer nuestra conciencia de estos síntomas y con el tiempo experimentamos signos de recuperación sobre ellos.
Indiferencia con el Tiempo: Postponemos lo que debemos hacer y no usamos nuestro tiempo para respaldar nuestra visión y avanzar hacia nuestras propias metas.
Desviación de Ideas: Compulsivamente rechazamos ideas que podrían expandir nuestras vidas o carreras e incrementar nuestro beneficio.
Necesidad Compulsiva de Probar: A pesar de haber demostrado competencia en nuestros trabajos o empresas, somos controlados por una necesidad de probar una y otra vez nuestro valor y crear en los demás un buen concepto de nosotros.
Apego a Posesiones Inservibles: Nos aferramos a posesiones que no satisfacen más nuestras necesidades, tales como ropas raídas o utensilios rotos.
Esfuerzo excesivo/cansancio: Habitualmente trabajamos más de la cuenta, nos cansamos y luego trabajamos menos de la cuenta o cesamos de trabajar completamente.
Regalar nuestro tiempo: Compulsivamente nos ofrecemos voluntariamente para diferentes causas o regalamos nuestro servicio sin cobrar, así no haya un beneficio claro.
Subvaloración: Subvaloramos nuestras habilidades y servicios y tememos pedir incrementos o simplemente el precio justo de mercado en nuestra compensación.
Aislamiento: Escogemos trabajar solos cuando podrías servirnos más tener compañeros, socios o empleados.
Síntomas Físicos de Enfermedad: A veces, ante el temor de progresar o salir de nuestro encierro experimentamos síntomas físicos de enfermedad.
Culpa o Vergüenza Fuera de Lugar: Nos sentimos incómodos cuando pedimos o recibimos lo que necesitamos o nos deben.
Falta de Seguimiento: No hacemos seguimiento a oportunidades, iniciativas o trabajos que podrían generarnos lucro. Comenzamos muchos proyectos y tareas pero frecuentemente no los completamos.
Tedio por la Estabilidad: Creamos conflictos innecesarios con compañeros de trabajo, supervisores y clientes, generando problemas que terminan en angustia financiera.



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